Blog de accesso: Cómo ayudar a sus compradores a evitar estafas al adquirir boletos.

Blog de **accesso**: Cómo ayudar a sus compradores a evitar estafas al adquirir boletos.
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La fal­si­fi­cación de bole­tos es un prob­le­ma impor­tante que enfrenta la indus­tria de ven­ta de bole­tos. Todos los días, nue­stro cen­tro de lla­madas de acces­so ShoWare recibe al menos una lla­ma­da de un cliente molesto que ha sido víc­ti­ma de uno de estos esque­mas, con­ven­ci­do de que un provee­dor sin escrúpu­los era en real­i­dad la fuente prin­ci­pal de emisión de bole­tos para un even­to. Estas his­to­rias pueden ser des­gar­rado­ras, y desafor­tu­nada­mente, es muy poco lo que se puede hac­er una vez que se com­praron los bole­tos. Una vez que el cliente se da cuen­ta de que com­pró a un ter­cero, puede ser un desafío ayu­dar­los a com­pren­der que en real­i­dad fue su error. Siga leyen­do para des­cubrir las últi­mas tác­ti­cas uti­lizadas por provee­dores de bole­tos y nue­stro mejor con­se­jo para abor­dar este problema. 

El bole­to a pre­cio modesto con tar­i­fas ocultas

Un reciente com­prador para un concier­to de músi­ca coun­try muy pop­u­lar nos llamó para pre­gun­tar sobre un car­go total de USD $ 2,500 por cua­tro bole­tos, cuan­do el val­or nom­i­nal era de solo USD $ 500. Resul­ta que habían com­pra­do acci­den­tal­mente a un corre­dor tor­tu­oso, que anun­cia­ba los bole­tos a su val­or nom­i­nal, pero con una enorme cuo­ta de $ 500 por bole­to (¡lo que sig­nifi­ca que una com­pra de $ 500 repenti­na­mente se con­vir­tió en $ 2,500!). La may­oría de las veces no es este extremo, pero muchas veces, estos bole­tos ten­drán un mar­gen de ganan­cia modesto por parte del corre­dor en cuan­to al val­or nom­i­nal (dig­amos, un bil­lete de $ 30.00 que se vende por $ 48.00) y tam­bién tienen una tar­i­fa adi­cional de $ 15- $ 20. A primera vista, esta tar­i­fa adi­cional puede pare­cer menor, pero à la mitad del cos­to del bole­to, por bole­to, se acu­mu­la ráp­i­da­mente: un par de bole­tos por $ 60 puede lle­gar ráp­i­da­mente a cer­ca de $ 150, por la úni­ca razón de que un com­prador acci­den­tal­mente lo com­pró de la fuente incorrecta. 

Tam­bién es útil estar al tan­to de los tipos de even­tos a los que les gus­ta diri­girse a estos corre­dores: even­tos como Dis­ney on Ice”, que son muy pop­u­lares y ofre­cen múlti­ples pre­senta­ciones, repar­tidas en var­ios días. Y, por supuesto, los corre­dores obser­varán las ven­tas de cer­ca y, si el rendimien­to comien­za a ago­tarse, ¡los pre­cios subirán y subirán! 

Bole­tos a pre­cios exor­bi­tantes de un imi­ta­dor muy convincente 

La prác­ti­ca más común es un corre­dor de bole­tos que fal­si­fi­ca” el sitio web de un lugar pop­u­lar. Hacen que su sitio se vea como el sitio del lugar, tienen un mapa de asien­tos, y subes­ti­man su propia mar­ca con la esper­an­za de engañar (fal­si­ficar) al con­sum­i­dor para que com­pre sus bole­tos. La bue­na noti­cia aquí, es que los bole­tos gen­eral­mente son váli­dos, sin embar­go, pueden ser 2,3, inclu­so 10 veces más altos que el val­or nom­i­nal. Otra prác­ti­ca común para los corre­dores es crear la ilusión de que tienen mejores asien­tos disponibles que lo que el lugar puede ofre­cer. Este no suele ser el caso. 

La regla de oro para evi­tar la may­oría de las estafas de suplantación de identidad 

Hay muchas man­eras en que los recin­tos o boleteras de entreten­imien­to en vivo pueden enseñar a sus con­sum­i­dores a estar aten­tos a las estafas de ven­ta de bole­tos. Sim­ple­mente ten­er en cuen­ta lo que debe bus­car puede hac­er una gran difer­en­cia. Por ejem­p­lo, aunque los usuar­ios están súper emo­ciona­dos cuan­do com­pran entradas para el concier­to, even­to o juego de sus sueños, la pub­li­cación inmedi­a­ta de una foto de sus entradas en las redes sociales es muy impor­tante. Según el Wash­ing­ton Post, los estafadores pueden copi­ar su nom­bre y códi­go de bar­ras de sus fotos y hac­er copias fal­si­fi­cadas para vender a víc­ti­mas con­fi­adas. Si un asis­tente escanea primero las copias pirateadas, es posi­ble que ust­ed, inclu­so con los bole­tos reales, no pue­da ingre­sar al even­to”. Si se puede capac­i­tar a los con­sum­i­dores para que hagan algo para ayu­dar a elim­i­nar la may­oría, si no todas, de estas estafas de suplantación de iden­ti­dad ¡Sería sim­ple­mente no usar motores de búsque­da como Google o Bing para encon­trar bole­tos para los even­tos! Los usuar­ios que uti­lizan los motores de búsque­da para encon­trar bole­tos es el com­por­tamien­to con el que cuen­tan los corre­dores para obten­er uno rápi­do. Si bus­ca Dis­ney on Ice Seat­tle”, obten­drá una gran can­ti­dad de corre­dores nacionales como Vivid Seats y / o Stub Hub, además de corre­dores locales. Inclu­so la búsque­da del nom­bre del lugar (como acces­so ShoWare Cen­ter”) puede dar como resul­ta­do una larga lista de sitios de corre­dores de bole­tos que a veces se clasi­f­i­can por enci­ma del sitio real.

Avoiding Ticket Scams

Una de las man­eras más impor­tantes en que los com­pradores pueden evi­tar ser víc­ti­mas de las fal­si­fi­ca­ciones de los corre­dores de bole­tos, es cono­cer el lugar donde se lle­va a cabo el even­to. El Bet­ter Busi­ness Bureau enu­mera las com­pras des­de el lugar en sí siem­pre que sea posi­ble como su prin­ci­pal con­se­jo para los con­sum­i­dores que desean asi­s­tir a un even­to con bole­to. Cono­cer el lugar hace que sea más fácil cono­cer la infor­ma­ción de con­tac­to direc­to para ese lugar en par­tic­u­lar. Al nave­g­ar direc­ta­mente al sitio web de un lugar, ya sea a través de su boletín de correo elec­tróni­co, pub­li­ca­ciones en redes sociales o URL direc­ta, se min­i­miza la prob­a­bil­i­dad de que los con­sum­i­dores caigan víc­ti­mas de las tác­ti­cas de inter­me­di­ar­ios. Por ejem­p­lo, al escribir direc­ta­mente www​.acces​soshoware​cen​ter​.com se obten­drá el resul­ta­do cor­rec­to cada vez, en lugar de usar un motor de búsque­da para guiar­lo à la pági­na web verificada.

¿Qué puedes hac­er al respecto?

Ya sea que opere un teatro, esta­dio o boletera, debe ser proac­ti­vo y edu­car à la población gen­er­al que com­pra bole­tos en su sitio. No solo es impor­tante que sus clientes com­pren bole­tos en su taquil­la o su sitio web, sino que tam­bién nece­si­tan saber cosas como la políti­ca de reem­bol­so y si hay cier­tas tar­i­fas de ser­vi­cio que no son reem­bolsables. Siem­pre es mejor salir al frente de la situación con men­sajes proac­tivos, en lugar de bus­car cal­mar las frus­tra­ciones de un con­sum­i­dor que ha sido víc­ti­ma de una fal­si­fi­cación de bole­tos. Tam­bién puedes pub­licar un men­saje en tu sitio web y redes sociales.

Los bole­tos fal­si­fi­ca­dos que los con­sum­i­dores com­pran por error pueden crear una gran can­ti­dad de con­fusión y frus­tración innece­sarias. A pesar de que los bole­tos fal­sos no se com­praron a través de su recin­to o boletera, puede man­char la rep­utación de su mar­ca ante los poten­ciales usuar­ios, ¡a pesar de que el prob­le­ma está com­ple­ta­mente fuera de su con­trol! La rep­utación de una mar­ca se basa en la for­ma en que sus clientes la perciben en muchos aspec­tos difer­entes, y cuan­do alguien com­pra estos bole­tos en el lugar incor­rec­to, puede ocur­rir una degradación de la mar­ca. Desafor­tu­nada­mente, se está con­vir­tien­do en un pro­ce­so cada vez más común para que los con­sum­i­dores diri­jan toda la frus­tración hacia el lugar donde se real­iza el even­to. Nue­stros agentes de call cen­ters infor­man que los con­sum­i­dores usual­mente cul­pan al recin­to, no a los corre­dores que los robaron o a sí mis­mos. Esper­amos que si las platafor­mas y lugares de ven­ta de bole­tos se toman el tiem­po de edu­car a los usuar­ios, podemos ayu­dar a com­bat­ir el prob­le­ma de los bole­tos fal­si­fi­ca­dos y ase­gu­rar que los com­pradores ten­gan una expe­ri­en­cia pos­i­ti­va y una relación larga y leal con su sitio.

Para obten­er más infor­ma­ción sobre la solu­ción acces­so ShoWare, con­táctenos aquí o escrib­anos a showareventas@​accesso.​com.


Joe Wettstead — Vicepres­i­dente de Ser­vi­cios al Cliente, acces­so ShoWare

Joe vive en Irvine, Cal­i­for­nia, con su esposa Eliz­a­beth, y sus tres hijos están cer­ca. Se unió al equipo de acces­so en 2009 y ha tra­ba­ja­do en la indus­tria de SaaS durante 25 años. Cuan­do no está ayu­dan­do a los clientes a encon­trar solu­ciones úni­cas para los desafíos de nego­cios, a Joe le encan­ta jugar al golf, hac­er cam­i­natas, sur­fear, via­jar, catar vinos y dis­fru­tar de todo lo que el sur de Cal­i­for­nia tiene para ofrecer.